Todo el año

La ficha que usas todo el año.

Se acabó buscar la cartilla por los cajones cinco minutos antes de ir al veterinario. Sus vacunas, su chip y sus fotos, en el móvil: es la mitad de Mascottie que se abre un martes cualquiera — y la que hace que el día malo, si llega, salga mejor.

La sección «lo que viene» de una ficha: una vacuna atrasada en ámbar y cuatro citas por venir, cada una con el aviso que tiene programado

Qué guarda

Lo que viene, con el aviso que tiene puesto cada cosa — y lo atrasado arriba y en ámbar, porque es lo único sobre lo que hay que actuar hoy.

El intervalo lo pones tú, con lo que te diga tu veterinario. Mascottie te avisa; no te dice cada cuánto.

Quién es

Especie, raza, color, tamaño, tipo de pelo, sus fotos y el número de chip. Una ficha existe por sí sola: no hace falta publicar nada.

Lo que viene

Las próximas citas y vacunas, en un calendario que junta a todos tus animales. Lo atrasado también sale, que es justo lo que hay que ver.

La cartilla

El registro de lo que ya está hecho, agrupado por lo que es: «la última antirrábica, hace catorce meses». Con las notas del veterinario y los documentos.

Lo suyo

Alergias, enfermedades crónicas, el peso. Lo que hace falta tener a mano cuando te preguntan en una consulta y no te acuerdas.

La cartilla, agrupada por lo que es

No una lista de fechas: cinco desparasitaciones son una fila que dice «la última hace dos semanas», y eso se lee de un vistazo.

Y dice el hecho, nunca lo que toca: «de la antirrábica hace un año y cinco meses» es un dato tuyo. «Te toca» sería una recomendación, y ésa la da tu veterinario.

La cartilla de una gata agrupada por tipo: desparasitaciones, antiinflamatorio, visitas al veterinario y vacunas, cada una con cuánto hace de la última

Los avisos se cuentan desde el día real

Marcas una vacuna como puesta, dices qué día fue, y el siguiente aviso se calcula desde ahí — no desde la fecha que estaba prevista.

Parece un detalle y es el caso que más importa: si te retrasas tres meses con la vacuna anual, la siguiente toca un año después de habérsela puesto. Sumar un año a la fecha que estaba prevista te la pondría en el día equivocado precisamente cuando has ido tarde.

Lo que no hacemos

No te decimos qué vacuna toca

Y no es un descuido: es la parte de esto que hay que hacer bien.

  • El intervalo lo pones tú, con lo que te haya dicho tu veterinario.
  • Las pautas cambian por país y por comunidad autónoma —la antirrábica es obligatoria en unas y no en otras—, por especie, por el riesgo del animal y hasta por la marca de la vacuna: hay unas que se ponen cada año y otras cada tres.
  • No existe una tabla correcta que meter en una app, y equivocarla significa que alguien se salta una cita real o vacuna de más.

«Antirrábica — la última, hace 14 meses.» Esto sí te lo decimos, porque es un hecho sobre tus datos. «Te toca la antirrábica» no, porque eso no lo sabemos.

La sección de cartilla y documentos de una ficha, con el enlace que caduca para la clínica y las opciones de compartir o ceder la ficha

Y se comparte, que es la mitad del sentido

Un enlace para la clínica —que lo abre sin cuenta y sin instalar nada— y la ficha entera para quien cuida del animal o para quien lo adopte.

Los documentos sólo los ves tú: no se publican en ningún sitio ni salen en tus avisos.

Con la clínica, sin instalar nada

Un enlace temporal con el historial y los documentos: se abre en el ordenador de la consulta y desde ahí pueden proponerte la próxima cita. No es una página pública — lleva una clave dentro, se lo das a quien tú quieras y caduca solo.

Con quien cuida del animal

Tu pareja, tu familia, quien lo tiene en acogida. Puede ver la ficha y apuntar lo que pasa sin llamarte: los dos veis el mismo calendario.

Y se cede entera

Cuando un animal cambia de familia, la ficha se va detrás: su historial, sus vacunas y sus documentos. Quien la recibe no empieza de cero.

Tú decides quién puede qué

Con el enlace que le das a la clínica sólo se puede mirar, y caduca solo. Dejar que alguien apunte cosas en la ficha es otra cosa: se invita una vez, la invitación dura un día y queda apuntado quién la aceptó.

Por qué esto y el tablón van juntos

Porque una app que sólo sirve para perder animales no la tiene nadie instalada el día que pierde uno. Y porque la ficha es la que trae el dato que lo cambia todo: el número de chip. Con ese número apuntado, quien encuentre a tu animal a cuatrocientos kilómetros puede avisarte, sin que ninguno de los dos sepa quién es el otro.

Cómo funciona el tablón

Todavía en pruebas

La estoy probando con un grupo pequeño antes de publicarla en las tiendas de aplicaciones. Si quieres que te avise cuando esté, o llevas una protectora o una clínica y te interesa, escríbeme y te contesto yo.

hola@mascottie.com